CON OBJETO DE CELEBRAR EL DÉCIMO FESTIVAL DE POESÍA FUERON INVITADOS A PARTICIPAR NIÑOS Y ADULTOS PARA HACER LA PRESENTACIÓN DE SUS CREACIONES POÉTICA.EL ACTO SE LLEVÓ A CABO EN LA POBLACIÓN DEL MENITO, ESTADO ZULIA.-
Lectura a todos los niños del poema :
NIÑO JESÚS: EL
OCULTAMIENTO
Tendría unos 4 o 5
añitos
Se hablaba de un
niño bueno
que traía los
regalitos
a todos los
muchachitos
que se dejaban
querer
y aprendían a leer.
¡Ventaja que yo
tenía,
Porque bastante
leía!
¿Cuándo vendrá ese
niño?
Preguntaba a cada
rato.
Ya yo le tengo
cariño
y le quiero pedir
un regalo:
una botija de lochas
y una muñeca de
trapo.
¡Nadie me
respondía,
cómo si nada
sabían.
Ocupados en lo que
hacían
toditos se
entretenían!
¡Al fin se vino ese
día!...
Llegó diciembre
decían.
El alboroto se
sentía,
la máquina que
rugía
de noche y de día.
Era mamá que cosía
los estrenos para el día
de las fiestas que
vendrían.
No éramos muy
sifrinas,
ni el término se
conocía.
Lo único que yo sabía
es que algún
estreno venía.
Todo era
movimiento,
se respiraba
alegría.
De eso, nada
entendía,
pero me comía el
cuento.
Y hacia mi
algarabía.
¡De pronto todo
cambió
y ya nadie ni se reía!
Algo pasaba en la
casa.
Ya ni un murmullo
se oyó,
Y yo nada comprendía.
¡La situación está
mala
murmuraban en la
sala!
Las vacas se están muriendo,
ya no se puede
ordeñar.
La fiebre es pa´
salir corriendo.
Los quesos no están
saliendo,
los reales no están
entrando
y ya nada se está
vendiendo.
¡Es poco lo que
está quedando!
¡Los niños están
esperando.
Y se estaban
comportando!
¡Eso decía mi tía
para calmar
la algarabía!
¿Qué haremos con
los regalos?
Preguntó la madre
mía.
Les daremos
cualquier cosa,
señaló esa
vieja loca:
que llamábamos mi
tía.
Al lado vivía una negrita,
que era nuestra
vecinita.
Y era más odiosa
y mala
que Satán en compañía.
Una niña muy
peleadorcita.
Decían: que bien
fuñía.
Chismosa, como más
nadie,
y se gastaba unos aires.
Por cierto, nada
dulcita
la mentada
carajita.
¡En fin, era
malcriada la cría!
Mi mamá siempre
decía:
Esa muchacha es
grosera,
no hace caso y es
muy floja.
No las quiero ver a
ustedes
portarse de esa
manera;
porque viene el
niño Jesús
y pasa corriendo la
acera.
La noche del 24 a
misa,
y después, todos a cenar.
Los niños se han de
acostar
tempranito para
esperar
al niño que ha de llegar.
¡Eso decía mi
abuela mientras
doblaba una tela!
¡Así se llegó ese
día,..
de los regalos
chequear!
¡Miré debajo de la
cama!
¡Y cuál no sería mi sorpresa
qué, cuando bajé la
cabeza,
Avisoré un
paquetico,
bien bonito y
chiquitico,
que contenía una
muñeca!
La bendita
muñequita,
ni las piernas, ni
los brazos movía.
No me pareció muy
bonita.
¡Esa cosa no puede
ser mía
muy frenética me decía!
Y, muy adentro
pensaría:
¡Ah! tampoco era de
trapo,
como yo la había
pedido.
¿Qué cosa habrá
sucedido?
Mi botija allí no
estaba
Y yo miraba y
miraba
Pero, en ningún
lado la
encontraba.
¡Ni que yo fuera
gocha
Tampoco veo las
lochas1
No salía de mi
sorpresa…
Y en señal de
negación,
yo meneaba la
cabeza
buscado una
explicación.
Mi hermana estaba
en un trance
¡Yo no me tomé ese
chance!
Y nada de eso le
pregunté.
Pero, al mirar lo
que tenía en sus
manos me limité a pensar:
¡Qué mala suerte
tenía!
Era una muñequita
igualitica
a la mía…
¡Esas son cosas de
mi tía!
Al sentir la
bullaranga
en el patio de la
vecina,
me brinqué la
baranda
y enseguida
pregunté:
¿Qué te trajo el
niño,
amiga mía?
Y presurosa
contestó:
una muñeca que
habla
y que tiene el pelo
azul;
una nevera, una
cocina
y de planchar una tabla.
¡No lo podía creer,
Yo lo tenía que
ver!
¿A esa
muchacha grosera
la quiso ese
niño ciego?
Le trajo su cocina
y su nevera.
¡Con tal mentira no
puedo!
¡Mamá, mamá, mamá!
Fue tan grande el
susto,
que mi madre a
contestar atinó:
“El año que viene,
mi amor
Si tú te portas
bien,
tendrás regalos a
montón
y de toditos lo mejor…”
Aquí empezó mi
lección.
-Del tal niño y mi
disgusto-
Y como yo era
inteligente,
según decía mi
mamá,
ya no dejé pa´ más
nadie
y dije en voz alta
que
hasta en la cuadra
se oyera:
¡Aquí hay algo que no es justo…
Y vomité mi disgusto!














































